Tengo la maldición de empezar una historia narrativa y terminarla en una exposición, en un vómito de sentimientos, pensamientos, rabias, amores, y desiluciones.
También tengo el afán de fijarme en la sociedad, de mirarla con ojos críticos ante situaciones de lo más normales y cotidianas, lo intento, no malinterpretes, no es que crea que yo no tengo defectos, al contrario, me veo reflejado en muchos detalles sociales, y me averguenzo de lo que descubro.
Desde que empezé a dejar de amarte, me falta inspiración, un motivo por el cual poder crear arte, palabras nuevas, crear una pseudorelación imaginaria que me torturara y me despertara a gritos por las noches. En parte extraño ese sufrimiento, barría con fuerzas mis entrañas, dejaba salir aquello que sobrio o cuerdo no dejaría escapar jamás, y fué tanto lo que saqué de mi, que a empujones de saqué de la conciencia. Son muchos sentimientos que se reencuentran en algun lugar entre mi garganta y el estómago, siento que te necesito de la manera que me inventaba tu cariño hacia mí, pero por el otro lado siento tranquilidad, aún te tengo conmigo y me siento con calma al fin.
Últimamente mi mente me sigue pasando malas jugadas, siempre lo hace, pero esta vez ataca mi círculo no tán cercano, me hace cuestionarme acerca de la amistad, la madurez, la lealtad y sobre la bondad misma.
Atravieso un momento difícil, soy aún muy joven e inexperto, aún no maduro, y debo tomar la decisión que me llevará al proyecto de persona que a futuro seré. ¿Cómo le exigen a un adolescente de 18 años saber que quiere ser por el resto de su vida, si no ha vivido prácticamente nada, si desconoce casi todo?. El tema del dinero me atormenta, a mi y a mi mama, recorrimos una y otrz vez cada una de las posibilidades, barajamos, jugamos y combinamos aleaciones de opciones que nos ayuden a clarificar el futuro, que nos den paz y seguridad.
Señores, como esto es completa y puramente personal, no tiene final, a menos que como mis ídolos la Parra o Allende decida terminar con mi destino yo mismo, pero a diferencia de éstos mismos, ellos tenían motivos.
En estas semanas he aprendido muchísimo, mejor amigos que nada, mejor mama pobre y cariñosa que madre fría como el oro, mejor solo que mal acompañado.
Todos fuimos jóvenes, todos deberíamos haber experimentado, aunque sea por un solo instante, todo a esto que tu estás sintiendo. Felicito tu conciencia, felicito tu capacidad de ver la vida como un espejo, de ver lo que te pasa como una forma de construirte como persona, de ir haciendo con tus manos tu propio camino.
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