Sé que es vergonzoso escribir una y otra vez sobre los mismos temas, hasta a mi me repugna en ocasiones, pero lo justifico por la importancia que tiene para mí. Creo que anteriormente, te había escrito un par de miles de veces, te habia descrito, intentando inventar palabras que no exisitían, para sólo poder relacionarlas a tu belleza, tu escultural ser.
Quizás ahora volveré a caer en las mismas adicciones de retratarte, pero de distinta manera. Quise dejar de contar los días en que no te he visto, me hace mal, me predispone a enfrentar el mundo de manera negativa, y me da pena, tampoco le quiero derrochar más importancia a la situación. Digamos que hace dos semanas, las cosas empeoraron - aunque en realidad, nunca estuvieron bien - y nuestra pseudorelación se transformó en hostigamiento para tí, y en adicción ante mí. Jamás te deseé con tánta fuerza como en este momento lo hago, es tanto, que si te abrazo seré capaz de romperte algunos huesos, desgarrado en pasión, miedo y desesperación. Tu sonrisa me sigue a todos lados, con ese gesto de tentación y complicidad ingenua con la que solías sonreirme, susurrandome a gritos una ansiedad horrenda de llamarte, que me llena de temor, temo tánto por ti que por mí, ni yo me reconosco a estas alturas, tus ojos negros aparecen entre cualquier rincón oscuro, donde sólo alcanzo a divisar tus pupilas enormes, asechando mi tranquilidad, esperando a que baje la guardia, para invadir mi mente, penetrar mis recuerdos y borrarlos. ¿Debería dejarte borrarte de mi mente? Definitivamente así todo estará mejor, podría finalmente descansar, pero déjame acostumbrarme primero, para mí tendrá más valor poderme decir que lo logré solo (aunque varios ángeles me han ayudado).
Hasta siempre morena de mi alma, nos veremos, en algún flashback
No hay comentarios:
Publicar un comentario