martes, 24 de mayo de 2011

Los dientes de león también sienten frío.

Cuando la vida te pide limonada, pero no te da limones. 

Lo cierto, esque tu inconstancia, me gusta, me atrae, pero me quema, me retuerce en versos y estrofas disfrazadas de intenciones, casi maléficas, me siento seducido por aquellas rimas de miradas, y cantares de sonrisas. 
 Hasta el momento, nuestras vidas trenzan un largo cordón heterogéneo, hecho con risas, llantos, felicidades, enojos, peleas y abrazos. Aquella imagen de esa morenita flaquita en el río, todavía aparece frecuentemente en mis parpados, haciendo que cada vez que estos se cierran, tu imagen se desprende de ellos. Son tántas lunas, comidas, HOJAS DE OTOÑO que pasaron colectivamente por nuestras pupilas, que no es fácil separarlas y asilarlas a tu recuerdo. 
Lo cierto, esque te quiero, mucho, más de lo que yo quisiera, más de lo que tú quisieras, pero ¿ que le vamos a hacer ?
La vida no sería lo mismo sin tí, sin un respiro tuyo a mi oído, sin tu perdida inocencia, sin tu presencia.

lunes, 9 de mayo de 2011

Comienzos.

Todo comienzo, tuvo un previo final. No es la excepción a mis historias, ni a mis experiencias - que de a poco iré narrando - cada situación, persona, momento, lugar, que en mi vida han pasado, poseen un pequeño bien raíz en mi memoria. Las personas de las que escribiré, son reales, tan reales como importantes, por lo menos para mi. 

Para mi Pía Vidal Neira: 
     Incontables e inolvidables son aquellas vivencias llenas de emociones extremas, sea para bien o para mal. Las relaciones son contrastes caleidoscópicos, matices opuestos que se contraponen a la contraluz de la vida. 12 años te conocí, 8 estuviste conmigo incondicionalmente, situación que fue mutua, 4 nos apartamos un poco, pero el cariño seguía intacto. ¿Cómo no iba a quererte tanto, si acaparaste la mitad de mi vida, con tus canciones, consejos, ideales, convicciones, y sonrisas?. La sonrisa se arranca de mi boca, y ilumina mi rostro, de sólo pensar en todo aquello, pero me esfuma al iluminar también tu rostro, hoy dentro de un ataúd, aún con cicatrices del accidente que hace 3 días te costó la vida. La gente a mi alrededor, ya no juega a la tiña ni a la escondida, cómo solíamos hacerlo cuando éramos más pequeños, ahora lloran y sufren, por motivo de tu interminable viaje. Ya no te veremos más, más que en recuerdos y sueños, y quizás en alguna persona que lleve algo tuyo en su interior, pero aún tenemos tu alma, tu ser tan característico y fiel a sí mismo. Hoy, Pia Vidal, te despedimos, con la certeza, que dondequiera que estés, estás mejor, y sigues sonriendo.